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2008-12-26 00:06:45
Esta primavera hice as practicas en el zoo de una ciudad que no voy a decir para que nadie se acuerde de mi. Este zoo tenia un pequeño laboratorio o sala de experimentacion con tres jaulas ocupadas por unos chimpances. Mis practicas consistian segun el Doctor Grijandel en la participacion en "El estudio el comportamiento del Chimpance nigeriano en condiciones de estres". El doctor Grijandel me parecio desde primera hora un presuntuoso engreido y fantasmon. No lo puedo ni ver.

Veterinaria caliente

Esta primavera hice as practicas en el zoo de una ciudad que no voy a decir para que nadie se acuerde de mi. Este zoo tenia un pequeño laboratorio o sala de experimentacion con tres jaulas ocupadas por unos chimpances. Mis practicas consistian segun el Doctor Grijandel en la participacion en "El estudio el comportamiento del Chimpance nigeriano en condiciones de estres". El doctor Grijandel me parecio desde primera hora un presuntuoso engreido y fantasmon. No lo puedo ni ver.

El caso es que las tres jaulas estaban ocupadas por tres parejas de monos. Los monos se lo pasaban de puta madre. Me llamo la atencion que no paraban de, usando una terminologia especializada, copular. Tal vez lo hacian treinta veces al dia, eso si, la copula duraba unos minutos. EL doctor Grijandel me dio unos cuestionarios que debia rellenar diariamente sobre el comportamiento de los simios. Cuanto comian, sucesos violentos y grado de violencia, si los simioso se peleaban vociferando de una jaula a otra. Etc... Ademas me dio una serie de cometidos, como eran cuidar de los simios. Darles de comer, lavarlos.

Los chimpances al principio se portaron muy bien. Dejaban que les echaba de comer, me cogian de la mano, con su mano de piel fuerte y dura. Dejaba que los lavara y eran muy obedientes en todo. Todo era como la seda hasta que empezo el experimento. EL doctor Jandel Grijandel retiro a las monas de los respectivos monos. La reaccion de los monos fue desigual. Jimmi, el macaco mas joven echaba de menos a alguien con quien jugar, apenas tenia tres añitos. Desde que estaba solo buscaba mi compañia. Queria jugar conmigo constantemente y me tiraba cosas desde la jaula para que se las devolviera. Pero notaba que tenia una especial capacidad para distraerse solo.

Tato, el segundo mono era un mono algo mayor. No dejaba de hacerse pajas en su jaula. Una detras de otra, machaca que te machaca, a mi esa actitud no me parecia decente y le afeaba su conducta, a lo que el jodido mono me respondia dandome la espalda y masturbandose de nuevo. Lo peor era cuando lo tenia proximo. Mas de una vez lo pille subiendome la falda. Le gritaba y se tapaba los ojos y me enseñaba los dientes, en señal de arrepentimiento, pero cuando me daba la vuelta, otra vez me lo encontraba con el borde de la falda en su mano.

Un dia, mientras le enjabonaba el vientre, el jodido macaco me cogio con sutileza y poquito a poco llevo mi mano por debajo de su vientre hasta que para mi sorpresa, me encontre con su picha excitada. ¡Queria que le masturbara! Desde ese dia, el baño del simio fue un pulso entre sus intenciones y las mias, de dejar su pelaje pulcro y brillante.

El peor era el Señor Jota, como llamabamos al simio de mas edad. Era un simio de veinte años, un ejemplar adulto hecho y derecho al que la abstinencia sexual parecia que no le sentaba nada bien. Este chimpance, que anteriormente era muy educado, se habia vuelto agresivo, exigente e insolente. Era un gruñon que tiraba la comida al suelo nada mas verla. Se cruzaba de brazos en una esquina y fruncia el ceño.., enfadado.

El señor Jota no queria bañarse, no queria salir de la jaula y cuando lo hacia era muy dificil volverlo a meter. Lo tomaba con todo. Tiraba las sillas, las cosas de la oficina, se metia con los otros chimpances. -¡Mono cabron! ¡Haz el favor de venir aqui, que te tengo que lavar la cabeza.!- Le repetia mientras lo perseguia por todo el laboratorio. Llegaba a la nevera y robaba las cervezas del guardia de noche las bebia de un sorbo y tiraba el casco de cristal hacia detras, sin importarle donde cayera. Vamos, de un insolente que no se podia aguantar.

Bueno, no voy a contarles mis disputas con el Señor Jota. Lo que si notaba es que cada vez me faltaba mas el respeto. Empezo a cogerme de la pierna y no soltarme hasta que pensaba que habia jugado bastante, y aprendio del segundo mono, el tato a levantarme la falda y mas de un azote me lleve cuando despistada, me acercaba a la jaula y me daba la vuelta.

Era un insolente. Me lanzaba besos desde la jaula y me guiñaba el ojo. Luego lo soltaba y se empeñaba en darme un beso con sus morros en mi mejilla y en abrazarme. Yo no entendia en que consistia que aquellos accesos de rabia se convirtieran de pronto en unas muestras tan grandes de cariño.

Un dia lo pille haciendome un gesto extraño. Ponia el pulgar y indice unidos formando un circulo y el dedo indice de la otra mano lo metia y lo sacaba del circulo. Si hubiera sido un humano, le hubiera dado una guanta que lo habria sentado de culo. Pero un mono ¿Como podia saber lo que significaba? El caso es que mientras hacia eso el mono ponia una cara de chulo y de "salido" que faltas no me quedaban de estamparle un bofeton. Ese dia lo castigue sin sacarlo de la jaula.

AL dia siguiente me encontre al Señor Jota enfadado. No me tiro besos ni nada. Yo habia venido con una minifalda mas corta de lo normal y una camiseta sin sujetador. ¿Motivo? Por que queria ver si conseguia que el Doctor Jandel Grijandel me firmara los impresos para solicitar una beca de investigacion. El mierda de el me dijo que si queria la firma de los impresos teniamos que jugar a que el era el "Clinton" y yo la "Lewisky" y le dijo que si para que me dieran una beca tenia que ser la "Lewisky", por lo menos me buscaria un "Clinton" de verdad y no un mequetrefe de bata blanca.

No tengo beca. No se si ir vestida tan provocativa me perjudico o me beneficio, pero sin duda influyo en lo que sucedio a continuacion.

El caso es que sea por mi forma de vestir o por un nuevo perfume que me puse, cuando el Señor Jota levanto el rabillo del ojo y me vio, se quedo como agilipollado. Comenzo a tirarme besos con mas insistencia que nunca.
Bueno, como yo ya estaba harta de las escenitas que me organizaba el macaco ese, espere a que no hubiera nadie en el laboratorio para soltarle. ¡Animalico! Me dio lastima haberlo castigado el dia antes. El caso es que le abri la jaula y el Señor Jota salio "escopetao" de la jaula. Fue a mi bolso y el maleducado lo abrio y me cogio el tabaco. Me quede de piedra, pues cogio un cigarrillo y lo encendio dando unas caladas largas y saboreadas.

Entonces, mientras preparaba el baño templadito del mono, senti que el Señor Jota me subia la falda. Di un respingo e intente apartarme pero el mono, con su largo brazo lleno de pelos, me agarro de la cintura mientras me acariciaba las nalgas. El Tato y Jimmi nosa miraba con expectacion desde su respectiva jaula, comenzando a jalear a su colega-Uhm Uhm uhm.- Gritaban desde su cubiculo cada vez con mas energia.

Intente zafarme del mono, pero este me agarraba. De repente, me cogio de las dos manos por la cintura y me llevo contra el. Senti su hocico entre mis nalgas y lo sentir aspirar olerme profundamente una y otra vez. Los simios tienen una fuerza que no nos podemos creer. Me fue imposible soltarme de sus manos.

El señor Jota tiro de la falda hacia a bajo y quede en bragas. Aproveche para escapar y comence a correr alrededor del laboratorio, pero el Señor Jota era mas rapido que yo y pronto lo tuve de nuevo detras de mi. Dio un tiron y mis bragas saltaron hechas un guiñapo, de mi cuerpo. El simio se abalanzo sobre mi y me tiro sobre el suelo. Quede a cuatro patas. Lo volvi a sentir olerme en una zona que podia ser bien las nalgas o el sexo.

De repente, senti en mis nalgas la sensacion de su vientre peludo y en mi sexo, pero sin llegar a penetrarme una presion que debia ser la de su miembro viril. Me lleve la mano y lo descubri, un trozo de carne dura y suave, ligeramente humeda. Lo senti manar sobre mi mano. Eran unas gotitas de nada. Aquel mono se me habia corrido encima. Salio disparado al otro lado de la habitacion.

Me levante para ir a zurrarle, pues estaba realmente irritada, pero cuando llegaba, el cabron del mono salia corriendo jugando al "pilla pilla". Imaginense, desnuda de cintura para abajo, cubierta solo por la camiseta, persiguiendo al Señor Jota. Para hacer un video, vamos.

Por fin lo deje por imposible y cogi mis bragas y tras inspeccionarlas me di cuenta que no me las podia poner. Luego fui a por la falda y cuando me agache a por ella, ahi lo tenia de nuevo. El señor Jota se subio encima de mi. Me volvio a poner a cuatro patas y volvio a encularme y hacerme sentir su vientre cubierto de pelo con unas cerdas duras. Esta vez tuvo mejor punteria. Lo senti en mi sexo, aunque solo me penetraba ligeramente. El mono se comenzo a agitar, y senti una fugaz pero profunda penetracion que me causo turbacion y un poco de dolor, y el Señor Jota volvio a correr al otro lado de la habitacion.

No puedo decir el asquito que me produjo saber que el mono me habia echado dentro aunque fueran unas gotitas de semen. Asi que pase de inutiles persecuciones y me dirigi yo misma al grifo a lavarme. Pero mi sorpresa fue que mientras me afanaba en limpiarme, aunque solo fuera por fuera, va el mono cabron y me vuelve a acosar. Si, lo veo que viene a por mi.

Me puse de espaldas a la pared. Entonces, el macaco me cogio de la mano y me arrastro hasta la mesa del laboratorio. Me hizo un gesto autoritario indicandome que me tumbara sobre la mesa. Lo obedeci, tumbandome de cara al techo por que la verdad es que puso una expresion de fiera que no me atrevi a contradecirle.

El señor Jota se puso entre mis piernas me subio la camiseta. No puedo explicarles lo excitante que fue sentir su dedo jugando con mi pezon. Mire sus ojitos negros y adivine su expresion de lujuria simiesca. Luego senti su mano fuerte en mis tetas, amasandolas.

Lo mejor vino cuando comenzo a darme lametones en los senos con aquella lengua larga y aspera. Lamia con todo lo largo de la lengua una y otra vez. La verdad es que aquellas caricias de mono me estaban poniendo cachondisima. El Señor Jota, de repente se dio cuenta de mi monte de venus. Acerco su cabecita para ver bien lo que habia entre aquellos pelos y de repente, seguro que por la atraccion del olor de mi sexo humedo, comenzo a lamerlo, dando lametones como si lamiera un tarro de mermelada.

Su lengua se introducia entre mis labios sexuales causandome un cosquilleo del que hubiera deseado no sentir, no por molesto, sino por inconveniente. Cogi al macaco de los pelos de la cabeza y me sorprendia a mi misma diciendole: -¡Cometelo todo! ¡Mono cabroncete!.-

EL mono me lamia y me ponia calentisima. De pronto el mono comenzo a introducir su dedo dentro de mi sexo, como queriendo sacar miel de una colmena. Lo metia, lo olia y lo chupaba. Asi estuvo un rato hasta que ya. Sin poderlo aguantar mas, comence a correrme ante la mirada sorprendida del Señor Jota. Entonces, al señor Jota parecia que se le encendio una lucecita en su cerebro atrofiado y se volvio a colocar entre mis piernas y comenzo a presionar con su picha contra mi.

Si antes tuvo mi querido macaco buena punteria, esta vez se equivoco de agujero. Comence a sentir la puntita carnosa y a diferencia de la humana, afilada entre mis nalgas e introducirse en mi levemente, tras lo cual, descargo en mi interior unas gotas de semen, mientras yo terminaba de correrme por el placer que habia producido anteriormente su dedo en mi sexo y la excitacion morbosa del miembro viril del señor Jota entre mis nalgas.

Quede asi tendida y el señor Jota a mi lado. Le acariciaba la espalda peluda y el Señor Jota estaba ahora calmado y de nuevo, despues de un par de semanas de abstinencia, amable. Bueno, lo lleve de la mano hasta la jaula.

A la mañana siguiente, cuando viajaba en el metro, vi a un señor muy peludo enfrente de mi. Debajo de la camisa asomaba un brazo cubierto de negro vello. Me empece a acordar del señor Jota y me excite. Luego pase pro una farmacia y compre preservativos, asi, sin pensar en nada.

El caso es que cuando llegue al laboratorio, el señor jota me lanzo un beso desde su jaula que "se me hizo el chocho pepsi cola". Tuvimos unos meses de pasion animal y cuando se acabaron las practicas lloramos los dos como unos bobos.

El gran beneficiado fue el doctor Jandel Grijandel, responsable del laboratorio, pues por no separarme de mi mono, soy capaz de hacer de "Lewisky" las veces que sea. Y aqui estamos, mañana comienza mi investigacion sobre "el comportamiento afectivo del chimpance de Nigeria con los humanos". No me juzgueis mal. El amor es el amor. Aunque el tipo sea poco inteligente y lleno de pelos, el señor Jota es muy cariñoso.

Autor: betos


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