Cuando eramos niños, mi familia vivia en un pequeño pueblo del interior, en una casa aislada, una granja. Mis hermanos mayores tenian un año mas que yo, que tenia unos 8 cuando empece a interesarme por las diferencias entre chicos y chicas.
La historia que voy a relatar, algo sucedido hace tres años, precisamente ahora en este mes de marzo, cambió por completo mi vida. Nunca fuimos mi marido y yo una pareja convencional, entiéndase por eso la pareja que mantiene el sexo únicamente dentro de las llamadas cuatro paredes de la habitación, no, por supuesto que no, durante los casi 10 años de matrimonio habían ocurrido ya muchas cosas, no las enumeraré ni relataré al menos en esta parte de mi vida.
Volviendo al principio, decía que hace ahora tres años un acto ocasional cambió por completo mi vida, en lo sexual, naturalmente.
La verdad ni yo se como empezó todo. Primero les diré que soy de Tabasco y que actualmente tengo 23 años disculpen que no les pueda decir nada más.
Creo que empezó en la etapa que todos andamos siempre bien calientes, en la secundaria. Para estos tiempos yo vivía con mis abuelos en un ranchito y como se podrán imaginar había muchos animales. Pero nunca me paso la idea de hacerlo con un animal, (siempre me hacia justicia por mi propia mano y olvidaba mencionar que también era virgen) estas ideas me vinieron a la mente cuando comencé a ver pornografía en la Internet, no recuerdo cuando fue la primera vez que vi zoofilia pero lo que si se fue que me excite a mas no poder y desde ese día comencé a hacerme la idea, pero me daba miedo.
Somos una pareja: Yo 47 años, ella 32 ambos separados y vivimos en un incomodo apartamento interior en una casa de dos señoras medias locas, una hija solterona y otro marica. Esta es solo la parte menos importante de esta historia, los que decidan que es real así lo será, y los que no, es asunto de ellos, nosotros solo nos limitamos a contar estas experiencias.